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¿Qué es un «activo digital»?

En una producción tradicional, cada fotografía, vídeo o elemento gráfico suele crearse para satisfacer una necesidad concreta. Se prepara el producto, se lleva a cabo la sesión y se genera el material necesario en ese momento.

Pero, ¿qué ocurre con el producto después?

En el mundo digital, podemos enfocar esto de otra manera. En lugar de pensar únicamente en el contenido final, podemos crear una representación del producto que quede disponible para futuras producciones.

Esto es, en esencia, un «activo digital«.

Fotomuntatge-Dahon Parc Ciutadella

Un modelo 3D puede formar parte de esta biblioteca de recursos de la marca, al igual que las fotografías, los logotipos o los vídeos corporativos. La diferencia es que el modelo contiene mucha más información sobre el producto y nos permite trabajar con él desde diferentes ángulos y en distintas situaciones.

En la práctica, esto puede resultar muy útil cuando una marca trabaja a menudo con los mismos productos.

Una vez creado el modelo, podemos conservarlo junto con sus texturas y materiales y recuperarlo cuando surja una nueva necesidad. No es necesario empezar el proceso desde cero cada vez.

Y hay otro aspecto que a menudo no tenemos suficientemente en cuenta: un activo digital es más valioso cuando se puede aprovechar en múltiples canales y sigue siendo útil con el paso del tiempo.

Por eso, cuando preparamos un modelo 3D, no debemos pensar únicamente en la imagen que queremos obtener hoy.

También vale la pena preguntarse:

«¿Para qué me puede servir este modelo dentro de seis meses?«

Esta forma de plantearlo es la que convierte un simple archivo 3D en un recurso verdaderamente útil para una marca.